Entrevista con Alain de Benoist
Alain de Benoist, imponente coloso intelectual, surgió en medio de la vorágine ideológica de la Europa de posguerra, como convocado por los mismísimos dioses de la antigüedad para hacer frente a la implacable marea de la modernidad. Su mente, una fortaleza de pensamientos impenetrables, se convirtió en la punta de lanza de la Nouvelle Droite o Nueva Derecha, un movimiento intelectual que se atrevía a desafiar los dogmas dominantes que se habían instalado en la psique occidental. Como un caudillo al frente de sus leales legiones, los escritos de de Benoist se convirtieron en los estandartes de batalla de quienes rechazaban tanto el conservadurismo tradicional como el liberalismo a secas, optando en su lugar por un potente elixir de paganismo, etnopluralismo y desafíos directos a la hegemonía reinante.
A medida que se desarrollaba su saga, de Benoist creó el GRECE, el Grupo de Investigación y Estudio de la Civilización Europea, que sirve de santuario y fortaleza para las mentes cansadas de la cháchara superficial del zeitgeist. Bajo el estandarte del GRECE, estudiosos y pensadores se reunían como soldados cansados de la guerra en busca de refugio y en la tarea sísifica de oponerse a la atracción desintegradora de las agendas globalistas. Este refugio no era una torre de marfil, sino una ciudadela, el arsenal intelectual desde el que de Benoist y sus secuaces librarían sus campañas metapolíticas. En los anales del pensamiento occidental, el legado de Alain de Benoist perdura no como mera tinta sobre papel, sino como el cimiento sobre el que aún podrán construirse nuevas épocas.
1.) ¿Quiénes son algunos de los pensadores estadounidenses que ha conocido y que han inspirado su pensamiento?
El primer nombre que me viene a la mente es Christopher Lasch, a quien considero un escritor de primera línea. Rastreó con éxito las raíces del populismo estadounidense de finales del siglo XIX (la época del Partido Populista) y es algo así como el homólogo estadounidense de George Orwell (otro de mis autores favoritos) en Inglaterra. Su obra sobre la rebelión de las élites y la cultura del narcisismo y su socialismo popular y antiprogresista son encomiables, también hizo una crítica mordaz de la ideología del progreso (The True and Only Heaven: Progress and Its Critics). Luego pienso en Thorstein Veblen, el autor de La teoría de la clase ociosa, uno de los sociólogos estadounidenses más importantes en mi opinión. Por último, pienso en Ezra Pound, tanto por su crítica de la usura como por su monumental obra literaria (sus Cantos están a la altura de la Divina Comedia de Dante).
Soy muy aficionado a ciertos grandes novelistas estadounidenses – por razones que no son puramente literarias – como William Faulkner, Herman Melville, Henry Miller, Edgar Allan Poe, Lovecraft y John Steinbeck. Daría un lugar especial a Jack London, otro socialista orwelliano (El talón de hierro ha sido uno de mis libros de cabecera). Como economista, mencionaré simplemente a Elinor Ostrom, la principal teórica de los «bienes comunes», y como filósofo, a Roy Bhaskar, el padre de la teoría del realismo crítico. Entre los ensayistas, admiro mucho a H. L. Mencken, así como a críticos sociales como Lewis Mumford, Mike Davis, David Graeber y Matthew Crawford. Entre los ecologistas, las obras fundacionales de Aldo Leopold, Henry David Thoreau y Lynn Townsend White, además, autores como J. Baird Callicott y Holmes Rolston III me han dado que pensar.
En esta breve lista, sólo he proporcionado nombres de estadounidenses nacidos en Estados Unidos, sin tener en cuenta a autores europeos nacionalizados estadounidenses (de lo contrario, habría empezado mencionando a la gran Hannah Arendt).
2.) ¿Cómo ha evolucionado la Nouvelle Droite [la Nueva Derecha francesa] a lo largo de los años desde sus inicios en el GRECE?
Se necesitaría un libro entero para responder a esta pregunta. Sólo diré que la evolución de lo que se ha dado en llamar la Nueva Derecha (ND) ha consistido principalmente en una continua profundización de sus reflexiones. Algunas orientaciones resultaron infructuosas, mientras que otras surgieron a lo largo de los años. (Nada es más contrario al espíritu de la NR que los «catecismos» dogmáticos simplistas o la repetición de las mismas consignas). La crítica social se ha fortalecido, al igual que la crítica al capitalismo liberal (utilizo «liberalismo» en el sentido europeo para referirme a los defensores del orden de mercado). Al mismo tiempo, hemos llegado a un público cada vez más amplio, sobre todo a través de las revistas Eléments, Nouvelle Ecole y Krisis, sin perder nunca de vista nuestra misión principal: comprender mejor el momento histórico en el que nos encontramos, hacer hincapié en el sujeto histórico de nuestro tiempo (antes las naciones, ahora los pueblos) y estar alerta ante el mundo que viene.
3.) ¿Cuáles cree que son los mayores retos a los que se enfrenta hoy la Nouvelle Droite?
Los mayores retos, en mi opinión, son la gestión de los flujos migratorios, la mercantilización del mundo, el desencadenamiento global de la lógica capitalista ilimitada del beneficio y de la axiomática del interés, el auge de las fuerzas de la indistinción, la negación de la distinción de los pueblos, la creciente dependencia del hombre respecto a la tecnología y las implicaciones a largo plazo de la inteligencia artificial y la emergencia de las biotecnologías.
4.) ¿Qué signos de cooperación o esperanza ve actualmente en el movimiento identitario más amplio/Nouvelle droite?
No veo muchas similitudes. La NR y los movimientos identitarios ni siquiera comparten la misma concepción de la identidad. La NR rechaza el nacionalismo étnico y el identitarismo etnocéntrico y xenófobo, que procede de lo que Heidegger llamaba la metafísica de la subjetividad. Son temas que desarrollo en mi último libro, Nosotros y los otros: Identidad sin fantasías (2023). La defensa de nuestro pueblo es, a mi modo ver, inseparable de la causa de todos los pueblos, que deben enfrentarse juntos a una ideología dominante que confunde igualdad con mismidad. En las relaciones entre los pueblos espero que pueda establecerse, en la medida de lo posible, una relación basada en lo que Martin Buber llamaba el «Yo-Tú», por oposición al «Yo-Ello».
5.) Pensando a escala internacional, ¿dónde le gustaría que hubiera más cooperación entre nuestros distintos movimientos?
La cooperación entre quienes tienen afinidades intelectuales, ideológicas o políticas siempre es beneficiosa, pero creo que debería limitarse a intercambios personales, traducciones de libros y artículos. No creo en las «internacionales», que siempre acaban rompiéndose por cuestiones personales o contradicciones derivadas de tradiciones nacionales demasiado diferentes entre sí.
6.) ¿Qué opina del reciente giro mundial hacia la multipolaridad?
Es un punto de inflexión crítico que apoyo incondicionalmente. La guerra de Ucrania, que es esencialmente una guerra de la OTAN contra Rusia, ha contribuido a acelerarlo. Estados Unidos, que se encuentra en una trayectoria descendente, no ha conseguido aislar a Rusia del resto del mundo, sino todo lo contrario. No les irá mejor con China. La cooperación de los BRICS (aunque sus intereses no siempre estén alineados) ya sugiere un alejamiento del dólar, que ya ha empezado a materializarse. Que Occidente (noción «anglosajona» con la que no me identifico: no soy «occidental», sino europeo) renuncie progresivamente al unilateralismo hegemónico, que le ha caracterizado durante mucho tiempo, me complace enormemente. Incluso diría que hoy, a escala internacional, la batalla decisiva se libra entre las fuerzas multipolares y las que tratan de mantener el dominio unipolar a costa de los pueblos y las culturas. Esta batalla se solapa en gran medida con la lucha entre potencias marítimas y continentales (Tierra y Mar, según Carl Schmitt). En última instancia, lo que está en juego es la diversidad del mundo.
Fuente: https://arktos.com/2023/09/06/interview-with-alain-de-benoist/
Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera