LA GEOPOLÍTICA DEL CHIÍSMO

04.10.2021

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Después de la estrepitosa retirada de los Estados Unidos de Afganistán, se ha hecho cada vez más claro que estamos avanzando hacia el surgimiento de un mundo multipolar. El incuestionable liderazgo unipolar de Occidente se ha vuelto cosa del pasado y poco a poco esta emergiendo un mundo multipolar. Todo esto nos debe llevar a evaluar y repensar cuales son los principales actores que existen ahora, tanto los del presente como los del futuro, sin hablar de cuáles actúan a nivel global y quiénes actúan a nivel regional. Ahora bien, estamos en medio de una fase de transición y muchas cosas que antes eran impensables hoy se hacen realidad, por lo que entramos a una especie de estado de excepción global o Ernstfall/Emergencia (C. Schmitt). Como somos testigos de que las viejas puertas se han cerrado, los antiguos caminos han sido destruidos y las vetustas murallas se han desplomado tenemos que ser audaces y actuar con rapidez. El surgimiento de la multipolaridad depende de nosotros y tomará la forma que queramos darle, ya que el mundo es nuestra creación (N. Onuf).

Es por eso que vamos a estudiar al mundo chiíta (que es una parte fundamental del mundo islámico) que ahora se ve muy afectado por la victoria de los talibán. El mundo chiíta reciente esta victoria, especialmente por lo proximidad de esta a Irán, el futuro de la minoría chiíta hazara afgana (1), el brusco cambio en el equilibrio de poder (debido a la retirada de los Estados Unidos) de la región y el papel que ahora cumplen Pakistán, China y Rusia en todo este espacio. Todos estos factores crean nuevos retos, riesgos y oportunidades.

Desde un punto de vista geopolítico, podemos decir que la comunidad chiíta debe ser considerada como unGroßraum (gran espacio). El epicentro de este mundo es Irán y, en parte, el Sur de Iraq. Este espacio se extiende hacia el Oriente (Pakistán, Afganistán), el Norte (Azerbaiyán) y el Occidente (los hutíes en Yemen y los chiítas en Siria, Bahrein, Arabia Saudí, Kurdistán, además de Hezbolá en el Líbano y Palestina). Existen otras ramas menos ortodoxas del chiismo que son consideradas como ghulat (2), entre ellas se cuenta a los alauitas (3) en Siria, los alevitas (4) de Turquía y los ismaelitas (5) en Tayikistán y la India. También podemos encontrar comunidades chiítas en África Occidental (Nigeria) y en otros lugares.

Hay que partir del hecho de que el chiísmo es una especie de red que cuenta con un centro (Irán), unas fortalezas especificas (Iraq y Hezbolá) y una serie de ramificaciones que controlan algunas regiones como Yemen y otros lugares. No obstante, debemos analizar esta estructura asimétrica que tiene diferencias étnicas, sectarias e históricas como si fuera un todo. Esta forma de pensamiento estratégico fue desarrollada en la época del Imam Jomeini y también jugo un papel relevante en vísperas de la Revolución de Julio en la que participaron clérigos de Irak y Qom. Pero tal forma de pensar entró en declive posteriormente, por lo que es necesario restablecerla.

El Großraum chiíta tiene unas características muy específicas. Por ejemplo, a nivel geopolítico es bastante antioccidental y antiliberal, algo que no se reduce al mensaje del líder de la Revolución iraní, el imán Jomeini, sino que es parte existencial de la identidad misma de la Chía. El chiísmo es una tendencia religiosa y revolucionaria que lucha contra la opresión y la colonización impuesta por Occidente. Esto también se aplica a la actitud de los chiíes con respecto a los palestinos, siendo muy intolerantes frente a la ocupación israelí de Palestina, además de ser los principales impulsores de la creación de un frente de resistencia en el Medio Oriente dirigido contra Occidente.

Los chiítas suelen identificar al capitalismo y el imperialismo con Al-Dajjal (el Engañador) y no se trata de un componente ideológico secundario, ya que hace parte de la propia doctrina chií. Los chiítas no solo aplican esto a la geopolítica del Medio Oriente, sino también a otros lugares.

Si tenemos en cuenta todo lo anterior, queda claro que la comunidad chiíta no solo comprende a grandes rasgos lo que implica el retroceso de la hegemonía occidental, plasmada en la retirada de EE.UU. y la caída de sus lacayos de Kabul – que simplemente se desmoronaron –, sino también que pueden esperar al reemplazar la influencia de estos últimos con la suya.

Tal objetivo resulta relativamente fácil de alcanzar gracias a la llegada a la presidencia iraní de Raisi y el creciente poder que tienen los grupos clericales de chiítas conservadores dentro de su gobierno.

Por lo que los chiíes van a intentar aprovecharse de esta situación para reforzar sus posiciones: es lo que se llama la “estrategia de llenar el vacío”.

¿En qué lugares se puede aplicar tal estrategia?

En primer lugar, en Iraq. La retirada de Kabul es algo que muy probablemente sucederá aquí también. No se trata solo de una cuestión que tiene que ver con los estadounidenses, pues también depende de que el pueblo iraquí decida ponerle fin a la ocupación norteamericana. El obstáculo que evita tomar semejante decisión tiene que ver con que no se tiene una idea clara de cuál será el futuro. Los chiíes iraquíes siguen tolerando la presencia estadounidense en Iraq porque no existe un consenso real entre ellos, además de la problemática relación que tienen con los suníes y los kurdos. Estados Unidos es el único actor que es capaz de mantener el equilibrio entre todos estos grupos. Pero el declive de esta potencia vuelve a poner este tema sobre la mesa. Estados Unidos no se va a limitar a abandonar Afganistán y reforzar sus posiciones en Irak, pues semejante estrategia simplemente la conduciría al suicidio y provocaría un aumento del antiamericanismo en la región. Por lo que es probable que abandonen este territorio muy pronto.

Los chiíes se están preparando para la retirada de los Estados Unidos y el futuro de Iraq depende de cómo los primeros se comporten ante la salida de los segundos. Si los chiíes se mantienen al margen y se comportan de forma pasiva ante este acontecimiento, es muy probable que otras potencias tomen su lugar, haciendo de esto un asunto bastante delicado.

No obstante, lo más importante es que los chiíes tengan un plan para el futuro de Iraq. En estos momentos carecen de tal cosa y siguen una política más o menos oportunista. Si los estadounidenses se retiran de Iraq, intentarán evitar por todos los medios la formación de una entidad política iraquí. ¿Cómo? Simple: promoverán el separatismo kurdo e intentarán reavivar los conflictos entre los suníes y chiítas, además de alentar las luchas entre las diferentes facciones chiíes. Esta estrategia la están aplicando en estos momentos, pero no la llevan a sus últimas consecuencias ya que dificultaría la ocupación. En el momento en que se vayan darán rienda suelta a todo esto y pondrán a los chiíes en problemas, por lo que tarde o temprano tendrán que enfrentarse a ello.

En segundo lugar, tenemos a la Resistencia operando en Siria y Líbano y proyectándose hacia Palestina. ¿Acaso la retirada de los Estados Unidos de Asia Central afectará a “Israel”? Si la respuesta es afirmativa, entonces ha llegado la hora de que la Resistencia presione a Israel. ¿O, por el contrario, sería mejor esperar y decidir con cuidado? Esta es una decisión que deberán tomar los estrategas chiíes. Sin embargo, es una decisión muy difícil, pues solo puede ser tomada a partir de una evaluación correcta de los hechos geopolíticos.

En tercer lugar, podemos preguntarnos: ¿cómo afecta la retirada de los Estados Unidos las relaciones entre los chiíes y los suníes? La victoria de los talibán es prácticamente una victoria suní. Además, no puede ser reivindicada por los turcos y mucho menos por los Hermanos Musulmanes (ya que Turquía pertenece a la OTAN). Quienes han ganado han sido los saudíes y los egipcios, junto con otros grupos salafistas, siendo todos ellos hostiles hacia los chiíes. Esto puede afectar muy negativamente al Großraum chiíta al darles un gran impulso a los estrategas salafíes. Es muy probable que los estadounidenses vuelvan a utilizar a los salafíes ahora que se han retirado. Los EE.UU. siempre han usado a sus ex-enemigos en contra de otros enemigos cuando tienen la oportunidad. Ahora serán los chiíes quienes deban enfrentar esta lucha y esto no se aplica exclusivamente a los hazaras, sino también a los hutíes, a los sirios y también Iraq e Irán.

En Afganistán han ganado antes que nada los suníes radicales seguidores del salafismo y el sufismo de la escuela Waḥdat ash-Shuhūd y no de la Waḥdat al-Wujūd (6). En estos momentos ellos son antiamericanos y sin duda seguirán siéndolo por un tiempo; sin embargo, fueron apoyados y armados por la CIA con tal de que lucharan contra sus enemigos, especialmente los soviéticos, los regímenes seculares (como los baasistas) e Irán.

La plataforma más importante que puede permitir un acercamiento entre los chiíes y suníes es el antiamericanismo. Tener un enemigo común es quizás el elemento más importante de la política.

Esto es aplicable a la geopolítica del Medio Oriente en su conjunto. La retirada de los EE.UU. es la mejor solución para que Washington deje de usar la Al-Fitna (discordia), mientras que el prolongamiento de una sangrienta guerra civil entre los chiíes y los suníes solo perjudicará a ambas partes. Este es el mejor escenario para “Israel” y sin duda será la mejor manera de evitar su desaparición final. Aquí tendremos que esperar para ver cómo se desenvuelve el futuro.

El chiísmo puede seguir varios caminos. Turquía, con sus sueños otomanos, siempre será considerada un actor egocéntrico y es visto con mucha desconfianza por la mayoría de los árabes. Por lo tanto, una alianza estratégica con Turquía y la utilización inteligente del factor alevita sumado a la afinidad étnica que existe entre los iraníes y los kurdos, podría permitir que el chiísmo cree una asociación regional exitosa; o se puede recurrir a la táctica opuesta y mejorar las relaciones con los regímenes árabes suníes que se sienten amenazados por las ambiciones de Ankara. Algo que podemos observan con el establecimiento de las relaciones entre Teherán y Doha.

Otra opción es Pakistán. Islamabad siempre ha sido percibido como un enemigo, ya que siempre ha tenido una dirección suní muy pro-salafista y pro-estadounidense, pero eso ha estado cambiando últimamente. Islamabad cada vez es más cercano a China y Rusia e intenta sumarse al club de la multipolaridad. Actualmente, Pakistán parece más inclinado a proyectar sus intereses regionales y a dejar de lado a Occidente. Los pastunes también han causado muchos problemas en Pakistán, por lo que Islamabad puede llegar a establecer algún tipo de cooperación con los chiíes e Irán, en particular con todo lo que tiene que ver con la integración regional.

El Großraum chiíta y su multifacética red deberían participar en la formación de la multipolaridad. Es un imperativo para los chiítas asegurar su independencia al interior de una civilización islámica más o menos unificada. Y eso implica antes que nada aceptar que el chiísmo hace parte de un polo islámico mucho más amplio, algo que no es realmente muy problemático si tenemos en cuenta la estructura multipolar que tiene el Islam suní, cuyo campo está lleno de rivalidades y contradicciones que estallan todo el tiempo entre Turquía, los países árabes del Medio Oriente, el Magreb, Pakistán y la región de Indonesia. Los chiítas pueden aprovecharse de esto para mantener su independencia. No obstante, todo esto debe subordinarse al contexto de la multipolaridad. Es en este momento, cuando las características y los límites de la multipolaridad no están claramente definidos o fijados, que se puede llevar a cabo reivindicaciones generales con tal de formular una visión geopolítica al interior de un orden mundial policéntrico.

Rusia y China son los centros geopolíticos por excelencia de la multipolaridad, siendo Siria el mejor ejemplo de la eficacia de esta alianza. El hecho de que los chiíes se acerquen cada vez más a Rusia puede tener un importante significado geopolítico que podría afectar muchas cuestiones regionales como Palestina, Yemen, Afganistán, el Cáucaso, Asia Central, etc.

Por otra parte, la iniciativa china de La Franja y la Ruta pasa por los territorios chiíes, por lo que China es un socio clave para ellos.

Casi todos los actores del mundo islámico, junto con Rusia y China, se encuentran interesados en limitar, por todos los medios disponibles, la hegemonía unipolar occidental (estadounidense). Esto implica reforzar el Großraum chiíta – tanto en sentido físico como virtual – al interior de una nueva estructura multipolar, especialmente teniendo en cuenta los acontecimientos de Afganistán.

Por otra parte, la escatología chiíta considera que la situación actual se parece mucho al Zuhur (el momento de aparición del Imam Al-Mahdi, el redentor escatológico del Islam).

Notas del Traductor:

1. Los hazara son un grupo étnico de lengua persa que reside en la región central de Afganistán (a la que se refieren como Hazarajat) y el noroeste de Pakistán. Los hazara se sitúan en el centro de Afganistán rodeados por los uzbecos al norte, los nuristaníes y los pastunes al este, los baluchi al sur y los turcomanos al oeste. Los hazaras probablemente son poblaciones autóctonas mezcladas con turcos y mongoles. Su idioma es el hazara. Los hazara son predominantemente musulmanes chiíes y son el tercer gran grupo étnico de Afganistán, comprendiendo el 24% de la población. También pueden encontrarse gran número de hazaras en los estados vecinos de Irán y Pakistán, principalmente como refugiados, así como en diáspora alrededor del mundo.

2. Ghulat (“extremistas” o “exageradores”) es un adjetivo derivado del substantivo Ghuluww (extremismo) y es utilizado en la teología del islam chiita ortodoxo (generalmente el duodecimano) para calificar a algunos grupos musulmanes minoritarios que atribuyen características divinas a figuras de la historia islámica (generalmente algunos miembros de Ahl al-Bayt, la familia de Mahoma, sobre todo Alí), o que tienen creencias consideradas desviadas por la teología chií ortodoxa dominante. En períodos posteriores, este término se utilizó para describir a cualquier grupo chií no aceptado por los zaydíes, los duodecimanos ortodoxos y, a veces, los ismailíes

3. Los alauitas son una rama del Islam, basada en las enseñanzas de uno de los discípulos del Imán chií Ali al-Hádi (828-868), Muḥammad ibn Nuṣayr an-Namīrī. Sin embargo esta rama no fue formalmente establecida sino hasta la llegada de Ḥusayn ibn Ḥamdān al-Khaṣībī, durante el periodo de la Dinastía hamdánida. Esta rama fue fundada por Ibn Nusayr tras las disputas dentro del chiismo por definir al sucesor del onceado Imán clamando tener conocimientos secretos. Los alauitas se organizaron en torno a la Dinastía hamdánida en el norte de Siria (947–1008) creada por los seguidores de Nusayr lo que llevó a la conversión de la mayoría de habitantes de las zonas costeras y rurales, especialmente tras las prédicas de Abu Sa'id Maymun al-Tabarani en la ciudad de Latakia entonces bajo dominio bizantino. Los alauitas fueron en inicio masacrados por los Cruzados al considerárseles una secta islámica, pero fueron luego incorporados en el ejército al lado de maronitas y turcopolos cuando se les dejó de considerar musulmanes. La teología alauita se fundamenta en una trinidad, compuesta por las tres emanaciones del único dios (Alá): la Esencia (maʿnā), el Nombre (ism) y la Puerta (bāb). Estas emanaciones o principios han reencarnado en diferentes figuras a lo largo de la historia, siendo Ali el más reciente, ya que es deificado como la manifestación de la Esencia, mientras que Mahoma toma el rol del Nombre, y Salmán el Persa como la Puerta, esto es representado en el dicho: "Me dirijo hacia la Puerta, me arrodillo ante al Nombre y adoro el Significado". Este dicho está conectado con la doctrina sobre los representantes Imam oculto que era popular en los tiempos de Ibn Nusayr entre las minorías chiíes, en el cual el Imam era la luz divina, su iniciado, que era la puerta, y su representante, que era el velo. Otras emanaciones en el pasado considerados divinos por los alauitas son Abel y AdánSet y NoéJosé y JacobJosué y MoisésAsif y SalomónPedro y Jesús y Alí y Mahoma. En todos los casos el primero mencionado es visto como la esencia y el segundo como la puerta siendo la esencia más importante (Josué, Pedro, Alí), lo que los diferencia de la mayoría de religiones que suelen ver al personaje identificado por los alauitas como puerta como el más importante (Moisés, Jesús, Mahoma por ejemplo). La razón de esto responde a la teología esotérica alauí que declara que la función de la puerta es ser el emisario público que proteja a la esencia y por tanto a menudo se les confunde como el principal. 

4. Alevís o también alevíes (Aleviler en turco) son un grupo etnorreligioso Islámico heterodoxo y sincrético que siguen las enseñanzas místicas (Batini) de los 12 Imanes y el santo místico Hajj Bektash Veli. El alevismo se practica principalmente en Turquía y el mapa de su distribución geográfica coincide parcialmente con las áreas de poblamiento kurdo aunque solo una parte de sus adeptos son kurdos. El alevismo no debe ser confundido, pese a la semejanza del nombre, con el alawismo o alauismo, que es una religión mística derivada de la rama duodécima del islam chií, cuyos seguidores se centran en las montañas costeras de Siria, el Líbano y la Provincia turca de Hatay. Los alevíes profesan una fe monoteísta. Según su propia convicción se trata de una forma —la más verdadera— del islam, una visión no compartida por los teólogos musulmanes, que consideran herejes a los alevíes. De hecho, la religión aleví tiene muy poco en común con la fe propagada por Mahoma: sus seguidores no pronuncian el credo, no rezan en la forma en la que lo establece el islam, no tienen mezquitas, no consideran el Corán su libro santo ni siguen la jurisprudencia musulmana. La distribución de la religión aleví con este nombre se limita a Turquía, pero aparentemente también existen comunidades alevíes conocidas con otros términos en Irán occidental y en el norte y noreste de Iraq, así como en Azerbaiyán. Aparentemente, las comunidades conocidas como "Ahl-e Haqq" (Gente de la Verdad), "Ahl Allah" (Gente de Dios), Kakai o Yarsan en Iraq e Irán, forman parte del conjunto aleví. Asimismo se asegura que existen comunidades sustanciales en los Balcanes hasta Albania. En Turquía, la población aleví se concentra sobre todo en Anatolia oriental y en la costa del Egeo; igualmente hay importantes comunidades en Estambul, por ejemplo, en el barrio Gaziosmanpasha. Tanto entre la población turca como entre la kurda hay seguidores de esta religión. Normalmente se nace aleví; aunque no hay norma que prohíba la conversión, ésta no es habitual y los alevíes no intentan extender su fe. El rasgo más llamativo de la religión aleví es la escasa importancia que se da a los aspectos religiosos; numerosos alevíes modernos desconocen prácticamente todo de su religión, entre los escasos preceptos se recuerda la frase turca 'eline, beline, diline sahip ol': controla tus manos, tu cintura, tu lengua', como exhortación a no robar ni matar, no cometer adulterio y no mentir. Aparte, no hay prohibiciones concretas. Muchos alevíes aseguran que ni siquiera creer en Dios forma necesariamente parte de su religión, dado que Dios se puede considerar el elemento bueno que se halla en el ser humano, como recoge la frase "Dios es el hombre y el hombre es Dios", citada por los maestros alevíes, también concepto básico del sufismo islámico y la mística cristiana. No existe una jerarquía religiosa en la fe aleví, ni se conocen líderes teológicos actuales. No obstante, existe la figura del guía espiritual, conocido normalmente como dede. Éste debe ser siempre de una familia concreta, vinculado a la de Alí, y asume su cargo por el hecho de su linaje, no por estudios o por destacar moralmente; así puede haber dedes despreciados incluso por la comunidad pero, no obstante, obligados a dirigir las reuniones religiosas.

5. El ismaelismo es una corriente religiosa musulmana de la rama chiita. El nombre de ismailíes proviene del hecho de que acepten al Imán Ismail ibn Ya’far como el sucesor espiritual escogido (imán) de Ya’far as-Sadiq, punto en el que difieren de los imamíes o duodecimanos, quienes aceptan a Musa ibn Ya'far, hermano menor de Ismail, como el imán verdadero. El ismailismo creció hasta convertirse en un punto en la rama más grande del chiismo, llegando a su ápice como poder político con el Califato Fatimí entre los siglos X y XII (d. de C.). ​ Los ismailíes creen en la unidad (unicidad) de Dios (tawhid), así como en que la revelación divina se cerró con Mahoma, a quien ven como “el Profeta final y el Mensajero de Dios para toda la humanidad.”  Tanto los ismailíes como los imamíes aceptan a los mismos imanes iniciales. Los ismailíes profesan doctrinas muy complejas, fuertemente influidas por el neoplatonismo. Los estudios recientes, basados en un análisis de las fuentes primarias, han mostrado que el pensamiento ismailí estuvo en constante interacción con corrientes bien conocidas de la filosofía, la teología y el misticismo islámicos, y hasta cierto punto fue influido por ellas. El intelecto humano se dedica a recuperar y divulgar lo que es interior u oculto (batin). Los sunitas que fueron hostiles a este movimiento o se opusieron a su postura filosófica e intelectual consideraron heréticos a los ismailitas e inventaron leyendas sobre ellos y sus enseñanzas. Los primeros estudios occidentales sobre filosofía islámica heredaron ciertos sesgos de las posturas antifilosóficas musulmanas medievales, que tendían a proyectar una imagen negativa del ismailismo, percibiendo su contribución filosófica como derivada de fuentes y tendencias "exteriores" al islam. Los estudios recientes, basados en un análisis más profundo de las fuentes primarias, proporcionan una perspectiva equilibrada y han demostrado que el pensamiento ismailí no es sino una de las muchas sectas místicas chítas que fueron muy populares en Basora y Medina en el siglo VIII. Hoy se considera inapropiado tratar el ismailismo como una escuela marginal dentro del pensamiento islámico; constituye, por el contrario, una rama filosófica significativa, entre otras, de la filosofía islámica. Para los ismailíes, el islam tiene dos principios complementarios: el exotérico o zahirí, representado por el Corán en su sentido literal y la Sharia, y el esotérico o batiní, personificado por el imam y la interpretación mística del Corán. Los ismailíes piensan que el Corán es una alegoría de un mensaje oculto que, a su vez, es alegoría de otro más oculto aún, y así sucesivamente hasta alcanzar siete niveles de esoterismo, el último de los cuales contiene la verdad suprema.

6. Waḥdat al-Wujūd (unidad de la existencia) fue una doctrina desarrollada por el pensador místico y teólogo Abu Saeed Mubarak Makhzoomi que discutió este concepto en su libro Tohfa Mursala. Un santo sufí andaluz, Ibn Sabin, también es muy conocido por usar este término en sus escritos. Pero el santo sufí que más se caracteriza por discutir la ideología de la metafísica sufí de una forma más profunda es Ibn Arabi, que emplea el término wujud para referirse a Dios como el Ser Necesario. También atribuye el término a todo lo que no es Dios, pero insiste en que wujud no pertenece a las cosas que se encuentran en el cosmos en ningún sentido real. Más bien, las cosas toman prestado el wujud de Dios, del mismo modo que la tierra toma prestada la luz del sol. La cuestión es cómo puede atribuirse legítimamente el wujūd a las cosas, también llamadas “entidades” (aʿyān). La doctrina de Ibn Arabi sobre Waḥdat al-Wujūd se centra en la realidad esotérica (batin) de las criaturas en lugar de la dimensión exotérica (zahir) de la realidad. Por ello interpreta que el wujud es una única realidad de la que deriva toda la realidad. El mundo externo de los objetos sensibles no es más que una sombra fugaz de lo Real (al-Haq), Dios. Sólo Dios es la realidad eterna que todo lo abarca. Todo lo que existe es la sombra (tajalli) de lo Real y no es independiente de Dios.

Por otro lado, la doctrina del Waḥdat ash-Shuhūd ha sido traducido como aparentismo. En árabe significa literalmente la “unidad de testimonio”, “unidad de percepción”, “unidad de apariencia” o “unidad de manifestación”. Entre quienes se opusieron a la doctrina del Waḥdat al-wujūd, hubo quienes sustituyeron al sujeto por el objeto, formulando la doctrina del Waḥdat asḥ-Shuhūd. Esta escuela fue formulada por ʿAlāʾ ad-DawlahSimnānī y tuvo muchos seguidores en la India, entre ellos Ahmed Sirhindi, quien desarrolló posteriormente esta doctrina. Según Ahmed Sirhindi, cualquier experiencia de la unidad entre Dios y el mundo creado es puramente subjetiva y sólo se produce en la mente del creyente; no tiene ninguna contrapartida objetiva en el mundo real. El Shaykh Ahmad consideraba que la primera postura conducía al panteísmo y que era contrario a los principios del islam suní. Sostenía que Dios y la creación no son idénticos; más bien, esta última es una sombra o reflejo del Nombre y los Atributos divinos parecido a como los espejos reflejan no-seres opuestos (aʿdām al-mutaqābilah).