La guerra en Ucrania como lucha contra el Anticristo

11.03.2022

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera

Rusia se ha convertido en el epicentro de la resistencia mundial en contra del Anticristo, por lo que de ahora en adelante somos el Katechon. Ahora el presidente ruso Vladimir Putin ha aprobado la participación de voluntarios de todas partes del mundo que quieren luchar en la guerra de Ucrania. El jefe del Estado ruso ha aceptado la propuesta del Ministro de Defensa Shoigu de admitir voluntarios de todas partes y dio luz verde a la llegada de numerosos voluntarios que desean participar en la operación de liberación. La mayor parte de los voluntarios que quieren ir a luchar a Ucrania proceden del Medio Oriente (más de 16.000 solicitudes) según informa el Ministerio de Defensa.

El presidente ruso dijo: “Los socios occidentales del régimen ucraniano y el mismo gobierno de Ucrania no ocultan sus intenciones de enviar a esta guerra mercenarios de todo el mundo. De hecho, lo afirman abiertamente, ignorando de facto el derecho internacional. Por lo tanto, ahora que ven que mucha gente ha decidido venir a ayudar al pueblo del Donbass de forma voluntaria, no a cambio de dinero, se sorprenden… Nuestro deber es ayudar a estos voluntarios a trasladarse a esta zona de guerra y ayudarlos en lo que podamos”.

Más allá de las apariencias de un conflicto local, la guerra en Ucrania se ha convertido en el punto de convergencia de miles de representantes de las civilizaciones de todo el mundo que intentan encontrar su lugar en la historia. El creciente torbellino escatológico que nos arrastra hacia esta batalla se ha convertido en una confrontación entre el bien y el mal donde los Hombres intentan volverse representantes de Dios en la tierra. Rusia ha sido elegida como la tierra donde los Hijos de la Luz se reunirán con tal de luchar contra los ejércitos del Príncipe de este mundo ahora que hemos entrado en el Fin de los Tiempos.

Los verdaderos creyentes de todo el mundo se reúnen no bajo los estandartes de las “naciones” creadas artificialmente por la Modernidad ni tampoco bajo las borrosas identidades culturales postmodernas, sino a través de la voluntad de ascender verticalmente hacia el Espíritu, único testimonio del despertar en lo profundo de nosotros de una consciencia humana universal.

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