La superación de la división entre derecha-izquierda

09.11.2021

Gracias por la invitación, usted habla mejor francés de lo que yo hablo español. 

Hablaré rápidamente del fenómeno populista> desde hace unos 10 y 20 años hemos visto como en los diferentes países europeos, e incluso fuera de Europa, se ha venido desarrollando un fenómeno nuevo al que hemos llamado populismo. Una etiqueta bastante polémica, peyorativa y que es una categoría totalmente válida desde el punto de vista de las ciencias políticas.

No obstante, debemos preguntarnos sobre la causa del populismo: la causa principal se debe al abismo que existe entre la clase política, siempre confusa, y el pueblo. Tanto en Francia como en Europa hemos presenciado el abandono del pueblo por parte de la izquierda, la cual siempre se había presentado como su defensor histórico, pero a partir del comiendo del siglo XXI, esta última abrazó la lógica del mercado y la economía neoliberal. Al mismo tiempo, la izquierda, después de haber abandonado al pueblo, ha intentado cambiar al proletariado por las minorías sexuales, étnicas y culturales, con muy poco éxito.

El resultado de todo esto ha sido una crisis general que ha terminado en el levantamiento de las clases populares contra las élites políticas, económicas, financieras y mediáticas. El descredito en que han caído estas élites ha provocado un ascenso considerable de la abstención en las consultas electorales, favoreciendo el voto de movimientos un poco diferentes, los cuales han sido llamados como populistas.

Más allá de esta crisis-desafío, debemos señalar que estamos viviendo una crisis generalizada mundial de la democracia liberal, es decir, de la democracia representativa y parlamentaria, la cual ya no representa a nadie, empezando por los ciudadanos. El pueblo es testigo de que los diferentes partidos políticos se guían por el mismo discurso y que todos son dominados por una misma ideología: solamente se diferencian en los métodos que usan, pero todos buscan llegar al mismo objetivo. Por lo tanto, el pueblo cae en el abstencionismo, se produce una crisis de representación y se extiende el voto de protesta. Esta revolución social ha hecho que los movimientos populistas aumentaran en los diferentes países con un éxito variable, aunque alcanzando la suficiente fuerza como para convertirse en un fenómeno global significativo. Las primeras víctimas de los partidos populistas han sido los partidos gobernantes, es decir, los viejos partidos que gobernaban la mayoría países desde hacía décadas y que se alternaban sin renovarse para nada.

Hemos visto como en diferentes países estos partidos han caído o se han derrumbado. Un ejemplo es Francia, donde el Partido Socialista fue una vez uno de los más grandes partidos que ha existido en este país desde el siglo XIX y que hoy no cuenta sino con 5 o 6% de los curules. Algo simplemente extraordinario. Y ni hablar del partido comunista que había sido el partido más grande en los años 50 y que hoy a penas cuenta con el 2 o el 3% del sufragio. Todo esto sucedió después de haber hecho a un lado la revolución, la dictadura del proletariado y adoptar las frágiles propuestas socialdemócratas.

De todos modos, debemos tener en cuenta que el populismo, tal y como yo lo veo, no es una ideología, sino un estilo: un estilo que esta fundado sobre el uso y la voluntad de la palabra “pueblo”, el cual se alaba, contraponiéndolo a la clase política dominante que, desde una perspectiva contrahegemónica, es acusada de haberse convertido en una oligarquía transnacional que vive por completo de espaldas al pueblo. Es aquí donde podemos ver una transformación espacial del pensamiento político: los viejos partidos gobernantes luchaban según una distribución horizontal de las fuerzas políticas que coincidía con la división de izquierda-derecha. La vida política estaba caracterizada por esta línea horizontal donde a un lado estaba la derecha y al otro la izquierda. Por lo tanto, la lucha política por la selección de un gobernante se daba alrededor de esta línea horizontal. Sin embargo, esta forma de representación horizontal ha sido dejada a un lado y ha dado paso a una representación o configuración vertical. Esta división vertical ubica en la parte de abajo al pueblo, a las clases populares, frente a las élites, que se encuentran arriba y ¡cuyo clasismo no ha desaparecido!, a quienes se acusa de haberse desligado del pueblo, invisibilizarlo y no tomar en cuenta sus problemas y preocupaciones. Esto ha conducido a una triple crisis que destruyó las antiguas certezas del pueblo: 1) cultural (debido a la inmigración), 2) económica y 3), finalmente, social (debido a la precariedad laboral). Es así como la clase popular, con todos sus problemas, ha terminado por formar un bloque unido que se opone globalmente a la casta dominante. Hemos sido testigos de la superación de la división izquierda-derecha en las elecciones presidenciales de Francia del 2017, que fueron disputadas entre Emanuel Macron y Marine Le Pen. Esta división entre los de arriba contra los de abajo quedo demostrada por el censo de las votaciones. Marine Le Pen consiguió los votos de los de abajo, de las clases populares, mientras que Emanuel Macron, una especie de contra-populista, unificó a su alrededor a las élites estatales y recibió los votos tanto de la burguesía liberal de derecha como de la burguesía liberal de izquierda. Esto demuestra que nos encontramos ante una configuración política totalmente nueva.

Ahora bien, resulta muy difícil pronosticar si el fenómeno populista va terminar por ser exitoso: si tiene éxito, seria perfecto. De todos modos, es un fenómeno que debemos continuar estudiando y observando de cerca. En lo personal, considero que el populismo es un intento de superar tanto la lógica del liberalismo como del capitalismo liberal por medio de la defensa del pueblo. La lógica del liberalismo se sustenta sobre el individuo, el cual considera desligado de toda nación, cultura, estatuto o lugar de nacimiento, eliminando así cualquier forma de identidad colectiva. En esencia, esta serían las contradicciones entre el populismo y el liberalismo.

Espero haber resumido bien y dejado en claro las diferencias entre el populismo y el liberalismo. Un saludo.