Construir la Paz en un Mundo Fragmentado: Nuevos Desafios y Prospectivas

29.06.2025

Aquí mi aporte en la última conferencia organizada por el "Global Expert Club- Globus", titulada: "Construir la Paz en un Mundo Fragmentado: Nuevos Desafios y Prospectivas" (Moscú, 23/06/23), publicado en el sitio de información y análisis sobre seguridad colectiva, Союзники.ОДКБ ("Aliados de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva" –CSTO–), portal oficial a cargo del secretariado del CSTO con sede en Moscú.

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«Nos encontramos en un punto de inflexión en la historia del sistema internacional. El viejo orden mundial, basado en la lógica unipolar de dominación, control y exclusión, está en decadencia. En su lugar, no sin fricciones, emerge una nueva configuración global basada en la multipolaridad: múltiples centros de poder, civilizaciones, identidades y modelos de desarrollo.

Hablar hoy de consolidación de la paz sin reconocer esta profunda reestructuración no solo es ingenuo, sino también cómplice de un sistema que ha generado guerras, bloqueos, saqueos y crisis humanitarias a escala planetaria. La paz no es simplemente la ausencia de guerra. Es la presencia de justicia, igualdad y reconocimiento mutuo. Por lo tanto, no puede haber una paz duradera sin una transformación radical de la arquitectura global de seguridad y desarrollo, una arquitectura que sigue estando dominada por una élite geoestratégica limitada, arraigada en las lógicas imperialistas del pasado. Vivimos en un mundo profundamente fragmentado, donde las tensiones geopolíticas —en Ucrania, Palestina, Irán y, próximamente, Taiwán— ya no son simplemente conflictos locales o regionales. Son un choque estructural entre dos visiones del mundo: una, moribunda —la unipolaridad occidental basada en la coerción—; y otra, emergente —la multipolaridad basada en el respeto soberano y el equilibrio civilizatorio—. En esta situación, los esfuerzos tradicionales de paz —conferencias, declaraciones, procesos diplomáticos formales— son insuficientes si no van acompañados de un replanteamiento profundo del orden global.

Nueva arquitectura del mundo

No podemos construir la paz sobre un terreno sembrado de desigualdad, hambre, deuda externa insostenible, intervención sistémica y neocolonialismo económico. El sistema de seguridad vigente, plasmado en instituciones como la OTAN, no garantiza la paz. Solo reproduce la confrontación. Es imposible permanecer neutral cuando, bajo el pretexto de un "orden basado en reglas", intentan preservar sus privilegios geoeconómicos a expensas del Sur Global.

Así que sostengo que la paz en el siglo XXI no será producto de la complacencia ni de la resignación, sino que se creará mediante la construcción de nuevas formas de poder: un poder que no suprima, sino que equilibre. Aquí es donde los BRICS, la OCS y otras nuevas plataformas deben desempeñar un papel, no como foros simbólicos, sino como centros de poder real. No solo poder blando, necesitamos poder duro. Si el Sur Global ha de lograr una paz sostenible, debe comprender que el poder blando (palabras, cumbres, tratados) debe estar respaldado por el poder duro: capacidades efectivas de disuasión y defensa. La historia lo demuestra. ¿Ha detenido el derecho internacional la destrucción de Libia, Irak, Siria o Gaza? ¿Ha impedido la expansión de bases militares alrededor de China o Rusia? La respuesta es obvia.

Y mientras Occidente se niegue a aceptar la irreversibilidad de un mundo multipolar y deslegitime a las nuevas potencias, la única garantía fiable de paz será la capacidad de estos nuevos bloques para defender su soberanía —y la de sus aliados— de la agresión híbrida. Esto requiere la creación de sistemas de seguridad comunes, tecnologías de defensa autónomas, cooperación militar estratégica y redes de inteligencia independientes. Liberar el pensamiento de la militarización no es pacifismo, sino desarme intelectual ante la brutal realidad geopolítica.

El Sur Global como actor principal

Ya no podemos ser un campo de batalla para las grandes potencias. El Sur Global no es un tablero de ajedrez, sino una fuente de soluciones, alternativas civilizatorias, visiones del mundo basadas en la armonía y la dignidad que han sido ignoradas durante mucho tiempo. Pero para que la Voz del Sur se escuche, no basta con exigir. Debemos actuar. La nueva arquitectura del mundo debe incluir los intereses legítimos de África, América Latina, Asia y el mundo árabe-islámico, no como actores secundarios, sino como actores principales. Esto implica crear nuestros propios mecanismos de resolución de conflictos, sistemas financieros al margen del FMI, cooperación energética entre los países del Sur y una auténtica red mediática multipolar para romper el monopolio mediático corporativo.

Reflexión final: Rebelión híbrida

Permítanme concluir con una profunda reflexión del filósofo ruso Alexander Dugin, que capta la urgencia del momento: «La descolonización es imposible sin la fuerza. El mundo no se equilibrará con conferencias, declaraciones y ruedas de prensa… Los BRICS deben dejar de ser un foro formal para declaraciones y convertirse en lo que originalmente se crearon para ser: un eje de corrección. Un escudo para el Sur. Un martillo para el futuro. Una base para la resistencia global… Si Occidente libra una guerra híbrida, la respuesta debe ser un levantamiento híbrido: político, económico, cultural y militar». La verdadera paz —una paz genuina y duradera— no se da. Debe exigirse, basada en la dignidad, la soberanía y la cooperación entre iguales.»