Si Irán cae, Rusia será atacada nuclearmente

27.06.2025

El conflicto entre Israel e Irán es un acontecimiento extraordinario. Muchos consideran que es el comienzo de la tercera guerra mundial. En principio, si la escalada continúa, probablemente así será. Nosotros, por nuestra parte, debemos extraer importantes lecciones de lo sucedido.

En la primera fase, Israel asestó un golpe devastador contra Irán. Destruyó su liderazgo militar y mató a muchos científicos, lo que socavó gravemente el potencial militar de la República Islámica. Parecía que este ataque rápido, ensordecedor y traicionero decidiría el resultado del conflicto. A muchos les pareció así, porque el golpe fue realmente increíble: Israel se encontraba dentro de Irán. Las redes israelíes y sus agentes de influencia habían penetrado la sociedad iraní. De otro modo, es imposible explicar cómo fue posible preparar un golpe interno de este tipo.

En parte, algo similar ocurrió recientemente en Rusia. Me refiero a los ataques contra nuestra tríada nuclear desde dentro de nuestro país, organizados por células terroristas clandestinas. Aquí el modus operandi es muy similar. Ataques selectivos (en la mayoría de los casos desde dentro) basados en una vigilancia total y en la infiltración en la sociedad.

En general, lo que ha ocurrido es un ejemplo para todos los países. Hay que estar muy atentos y alerta ante la presencia de redes enemigas en cualquier sociedad: estadounidense, europea, islámica, india, cualquiera. Es decir, si algo sale mal, el enemigo podrá lanzar ataques desde dentro. La lección es que todos debemos estar preparados, sobre todo frente a las redes, los teléfonos y los servicios de mensajería. Porque si Israel tiene la capacidad de destruir de un solo golpe a una parte significativa de los líderes de Irán, en el futuro, quién sabe cómo cambiará la política, nuestros enemigos (sean quienes sean) podrían destruir de un solo golpe a los líderes militares y políticos rusos, a los científicos, intelectuales, ideólogos y, de paso, a sus familias. Por lo tanto, si no tomamos inmediatamente medidas concretas para proteger nuestra soberanía, incluidas los ataques cibernéticos de este tipo, luego será demasiado tarde.

Pero hay que señalar que, poco después del primer golpe, Irán se recuperó, se recompuso y lanzó un contraataque bastante serio contra Israel. La «cúpula de hierro» israelí no resultó ser tan infalible. Cualquier sistema de defensa aérea tiene sus puntos débiles e Irán los encontró. Como resultado, Israel pudo sentirse un poco en la situación de Gaza. Y de inmediato entonó la canción que los palestinos llevan mucho tiempo cantando entre lágrimas y sangre: “Dejen de destruir a la población civil, dejen de bombardear hospitales, dejen el genocidio”.

Los israelíes, al enfrentarse solo a una pequeña parte de lo que sufren los árabes en Gaza, inmediatamente se quejaron. Y aquí no hay nada que decir: que otros evalúen el aspecto moral de lo sucedido. Pero el hecho es que los iraníes están empezando a dar en el blanco.

En este contexto, muchos se preguntan: ¿por qué China guarda silencio? Pero esto no es sorprendente. China suele guardar silencio y esperar a que todos los demás acaben sus conflictos para luego aprovechar sus esfuerzos. China nos apoyó de manera bastante sistemática durante el conflicto ucraniano, sin traspasar nunca ciertos límites, y lo mismo ocurre con Irán. Es decir, no vale la pena contar con que China se ponga del lado de nadie más que de sí misma. Le brinda a Irán cierto apoyo infraestructural, político y, tal vez, económico. Pero, en general, China solo se preocupa por sí misma.

En general, el objetivo de Israel y los neoconservadores estadounidenses en Irán —llevar a cabo la llamada operación de cambio de régimen (regime change operation) y sustituir al liderazgo chií por la monarquía títere proestadounidense de los Pahlavi— es prácticamente inalcanzable.

Según mis datos, en Irán alrededor del 70 % de la población apoya plenamente el régimen actual. Pero incluso entre el 30 % restante, que tiene una opinión crítica sobre el gobierno de los ayatolás, la gran mayoría son nacionalistas iraníes. Por lo tanto, nadie en Irán aceptaría a un sha títere sin ninguna base para gobernar. Es decir, ahora mismo en la República Islámica solo hay dos fuerzas: la chiíta dominante y los nacionalistas seculares. Y todas ellas están unidas contra Israel. Por eso, no hay ninguna duda de que Irán aguantará hasta el final.

Por supuesto, en estas condiciones, Rusia tiene interés en que Irán resista. A pesar de que ya no podemos defender plenamente a Irán. Se ha perdido esta oportunidad, aunque yo personalmente propuse un proyecto para crear una unión estatal ruso-iraní siguiendo el modelo de Rusia y Bielorrusia. Si Irán cae, será una victoria de los neoconservadores estadounidenses (los mismos neoconservadores que estuvieron detrás del inicio de la guerra contra nosotros están abogando activamente por que Estados Unidos se una a Israel en la guerra contra Irán). Y entonces los siguientes seremos nosotros, y después, probablemente, China. Por lo tanto, es necesario sacar nuestras propias conclusiones: si Israel, con la participación de Estados Unidos en este conflicto, gana rápidamente e Irán cae, nos amenaza una guerra nuclear.

En este contexto, muchos se preguntan: ¿debería Rusia pasar a la acción en Ucrania? En realidad, esta pregunta ni siquiera debería plantearse. Se nos ha presentado una oportunidad única, una oportunidad que debemos aprovechar de inmediato. Y aquí, más bien, vale la pena plantearse otras preguntas: ¿han tomado nuestras tropas Sumy, está sitiada Járkov, está Odesa bajo ataque, avanzamos hacia Kiev? Ahora es el momento de avanzar rápidamente. Si no tomamos esta oportunidad, entonces hay que crearla urgentemente. Cada día de retraso en nuestro avance hacia Kiev, en la toma de Kiev y, por consiguiente, en el fin de esta guerra, es como la muerte.

¿De qué negociaciones se puede hablar hoy en día? Ahora mismo no se puede pensar en nada más que en un avance rápido e inmediato. Espero que nuestros dirigentes lo comprendan perfectamente y que, por lo tanto, la pronta ofensiva en Ucrania sea inevitable. Esto es lo que está escrito en el curso dogmático de los acontecimientos. Otra cosa es si nosotros mismos nos ajustamos a este curso dogmático de los acontecimientos. Esto es precisamente lo que veremos muy pronto.

Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera